Sentencia absolutoria: Salud pública ( Tráfico de drogas).

Sentencia absolutoria: Delito de tráfico de drogas.

Justo antes de las vacaciones de agosto, recibimos con alegría una nueva sentencia absolutoria hacia un cliente, habiendo prevalecido el derecho de defensa que a todos nos ampara (por suerte). Se trataba de uno de estos casos donde, a priori, parece que no hay nada que hacer.

Nuestro cliente era acusado de un delito contra la salud pública. Se le acusaba de estar vendiendo droga en un ambiente nocturno, de fiesta.  Un policía local decía haberle visto hacer un pase de droga , y al registrarle haberle encontrado una cantidad significativa de dinero. Los compañeros policías respaldaban la versión de aquel .

Por otro lado, mi cliente aseguraba que no era él quien estaba vendiendo droga, sino que se vio envuelto , contra su voluntad, con un chico que estaba ofreciéndole droga a él, y no al contrario. Y que el dinero que portaba era de origen lícito, ganado con su trabajo honrado.

Tras haber estudiado las diferentes pruebas que el cliente puso a mi disposición, consideré que eran suficientes para , en virtud del derecho de defensa, conseguir una sentencia absolutoria. Mi cliente tuvo la mala fortuna de estar en el momento equivocado, en el lugar equivocado. Con todas las circunstancias en su contra: cantidad de dinero que llevaba encima, un chico joven, ambiente nocturno y un pase de droga.

Tocaba defender un caso que, a priori, parecía difícil.  Que un agente de policía preste declaración testifical de ver como una persona realiza un pase de droga, es una prueba de cargo muy difícil de combatir.

Sin embargo, el interrogatorio al que sometí al Policía dio sus frutos. El agente aseguraba con total certeza algunos de los aspectos típicos de una compraventa de droga, pero en otros fundamentales, como es el pago y la cantidad de dinero, no podía asegurarlo con certeza.

Frente a la inconsistencia de la declaración de los agentes de policía implicados (no pudieron asegurar con certeza cuanto dinero se pagó en la supuesta compraventa de droga, no vieron cómo ni donde supuestamente se guardó el dinero de dicha transacción,  ni si mi cliente iba solo o acompañados con amigos) prevaleció, afortunadamente el principio IN DUBIO PRO REO.

Así, la Audiencia Provincial tuvo a bien aceptar los argumentos que presentamos como defensa:

Este caso es el típico donde, a simple vista, parece imposible conseguir una sentencia absolutoria, incluso cuando el acusado asegura ser inocente. Fue muy importante mantener la perseverancia en la inocencia de mi representado durante todo el juicio , sometiendo a los diferentes testigos a un duro interrogatorio, a menudo soportando un cierto “ ambiente hostil”, pues al empezar el juicio había cierta presión para llegar a una conformidad al entender la acusación que el caso estaba perdido por nuestra parte.

 Finalmente, las muchísimas incongruencias en la declaración de los policías, y flecos sueltos que había por parte de la acusación, llevaron a la Sala a dictar una sentencia absolutoria.

Y es que de eso se trata el importante derecho de defensa reconocido constitucionalmente a todos. Solamente en caso de que no exista NINGUNA DUDA cabe una sentencia condenatoria. 

Una vez más, satisfecho con el resultado de un trabajo realizado con esfuerzo e ilusión.

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